Domenico, con el cual tuvieron inicio las
fortunas de la familia que tomaba el nombre de Capranica
Predestina, feudo de la familia Colonna hasta el 1563, fue un
personaje particular de la Roma del la primera mitad del siglo XV.
Nacido en el mismo inicio del siglo, realizó sus estudios en la
universidad de Padua y de Boloña, inició su carrera eclesiástica y
política con el papa Martín V (Colonna): clérigo de la Cámara
Apostólica en el 1423, obispo de Fermo el año siguiente, gobernador
de la Romagna en 1426, cardenal del titulo de Santa Maria in Vía
Lata en el año 1430. Inmediatamente después de la muerte del papa el
título cardenalicio fue puesto en duda y le fue finalmente
reconocido solo dos años más tarde, mientras participaba al
concilio de Constanza; concilio en el cual el cardenal Capranica
continuó a tomar parte desde el 1438 hasta el 1443 -siguiéndolo en
las diferentes sedes del concilio en Ferrara y después en Florencia-
durante el papado de Eugenio IV. De parte del nuevo papa Nicolás V
recibirá el 1449 el nombramiento de Penitenciero Mayor, que lo
habría de empeñar en la preparación de la inminente celebración del
Jubileo y por tanto se necesitaba su presencia estable en Roma;
alrededor de esta época comienza los trabajos de edificación de su
nueva residencia en las cercanías del Panteón, exactamente en la
piazza di Santa Maria in Aquiro. El cardenal Domenico Capranica
recibió importantes encargos diplomáticos, entre ellos destaca el
que desarrolló ante el rey de Nápoles Alfonso V; fue al mismo tiempo
un buen humanista (en su palacio recogió una preciosa biblioteca de
códigos, hoy en la Biblioteca Vaticana), pero sobretodo fue un
eximio cultivador de los estudios teológicos y filosóficos y autor
de opúsculos de tipo moral, eclesiástico y político.
Dos años antes de su muerte fundó el “Collegio
dei poveri scolari della Sapienza Firmana” (denominación que
derivaba de su encargo como obispo de Fermo; razón por la cual
también la plaza donde se encuentra el Colegio, por un período, fue
llamada “del cardenal de Fermo”), destinado a jóvenes de humilde
condición, romanos de nacimiento, pero con la excepción de aquellos
jóvenes de Fermo que hubieran decidido dedicarse al oficio
eclesiástico, para que estudiaran sobretodo teología y derecho
canónico. Venía así anticipada de un siglo la institución de los
seminarios, establecida por el concilio de Trento en 1563. El
cardenal fundador dispuso todo de modo que el proyecto llegara a
buen fin. Aseguró la manutención con las rentas inmobiliarias: una
casa llamada “ delle due torri” (de las dos torres) cerca de san
Agustín y otra en la piazza di Pietra, en la parroquia de
Santo Stefano del Trullo; otras dos grandes casas de campo fuera
de la porta Maggiore, llamadas respectivamente Boccamazzi y
Monumento, que formaron la hacienda “La Sapienza”.
Fijó reglas precisas para
cada aspecto de la vida del Colegio, redactando personalmente las
“Constituciones”: significativos, para aquellos tiempos de no
excesivo rigor, la obligación para los futuros sacerdotes de la misa
diaria, del celibato, la obediencia al Papa, el estudio constante de
la teología y en particular santo Tomás de Aquino. Los alumnos
debían gobernarse por sí solos, eligiendo entre ellos el rector, los
consejeros y los bibliotecarios, que tenían que ser confirmados en
el encargo por los responsables superiores y permanecían en
funciones por un año. La tutela y la administración, el cardenal
Capranica quiso confiarla a la autoridad de los conservadores de la
ciudad, a los responsables de los barrios y sobretodo a los
Guardianes de la Archiconfraternidad del Santísimo Salvador ad
sancta Sanctorum (a la cual estaba inscrito el mismo cardenal),
los cuales aseguraron su disponibilidad el 24 de diciembre del 1456.
El 5 de enero del 1457 -mantenía como fecha de fundación del
instituto- fueron entregados los bienes. Domenico Capranica murió el
14 de agosto del 1457, a pocos días de distancia del papa Calixto
III, del cual se daba por seguro debía ser el sucesor: a un paso,
por tanto, del máximo reconocimiento de una extraordinaria carrera
eclesiástica. Fue sepultado en la capilla gentilicia que había
obtenido en el 1449 en santa Maria sopra Minerva, iglesia de
los dominicos, en el monumento fúnebre que le erigió su hermano
Angelo, su heredero y ejecutor testamentario.