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El fundador


           El Almo Colegio Capranica es una de las más importantes realidades culturales y eclesiásticas de la Urbe y se gloría de una larga y luminosa historia. El cardenal Domenico Capranica (1400-1458), con un acto del 5 de enero del  1547, fundaba un Colegio con el nombre de su familia, con el intento principal de preparar al sacerdocio jóvenes de condiciones económicas modestas. Tal fundación se insería en el ámbito de una serie de iniciativas análogas que, sobretodo en la Roma de siglo XV, venían motivadas por el creciente interés  por la instrucción eclesiástica. La finalidad declarada de la realidad capranicense hacía énfasis en la necesidad de un iter  formativo para los aspirantes al sacerdocio, y sobre la consiguiente utilidad pública, de donde nace su carácter específico y su  unicidad.

domenico Capranica

         Domenico, con el cual tuvieron inicio las fortunas de la familia que tomaba el  nombre de Capranica Predestina, feudo de la familia Colonna hasta el 1563, fue un personaje particular de la Roma del la primera mitad del siglo XV. Nacido en el mismo inicio del siglo, realizó sus estudios en la universidad de Padua y de Boloña, inició su carrera eclesiástica y política con el papa Martín V (Colonna): clérigo de la Cámara Apostólica en el 1423, obispo de Fermo el año siguiente, gobernador de la Romagna  en 1426, cardenal del titulo de Santa Maria in Vía Lata en el año 1430. Inmediatamente después de la muerte del papa el título cardenalicio fue puesto en duda y le fue finalmente reconocido  solo dos años más tarde, mientras participaba al concilio de Constanza; concilio en el cual el cardenal Capranica continuó a tomar parte desde el 1438 hasta el 1443 -siguiéndolo en las diferentes sedes del concilio en Ferrara y después en Florencia- durante el papado de Eugenio IV. De parte del nuevo papa Nicolás V recibirá el  1449 el nombramiento de Penitenciero Mayor, que lo habría de empeñar en la preparación de la inminente celebración del Jubileo y por tanto se necesitaba su presencia estable en Roma; alrededor de esta época comienza los trabajos de edificación de su nueva residencia en las cercanías del Panteón, exactamente en la piazza di Santa Maria in Aquiro. El cardenal Domenico Capranica recibió importantes encargos diplomáticos, entre ellos destaca el que desarrolló ante el rey de Nápoles Alfonso V; fue al mismo tiempo un buen humanista (en su palacio recogió una preciosa biblioteca de códigos, hoy en la Biblioteca Vaticana), pero sobretodo fue un eximio cultivador de los estudios teológicos y filosóficos y autor de opúsculos de tipo moral, eclesiástico y político.

             Dos años antes de su muerte fundó el “Collegio dei poveri scolari della Sapienza Firmana” (denominación que derivaba de su encargo como obispo de Fermo; razón por la cual también la plaza donde se encuentra el Colegio, por un período, fue llamada “del cardenal de Fermo”), destinado a jóvenes de humilde condición, romanos de nacimiento, pero con la excepción de  aquellos jóvenes de Fermo que hubieran decidido dedicarse al oficio eclesiástico, para que estudiaran sobretodo teología y derecho canónico. Venía así anticipada de un siglo la institución de los seminarios, establecida por el concilio de Trento en 1563. El  cardenal fundador dispuso todo de modo que el proyecto llegara a buen fin. Aseguró la manutención con las rentas inmobiliarias: una casa llamada “ delle due torri” (de las dos torres) cerca de san Agustín y otra en la piazza di Pietra, en la parroquia de Santo Stefano del Trullo; otras dos grandes casas de campo fuera de la porta Maggiore, llamadas respectivamente Boccamazzi y Monumento, que formaron la hacienda  “La Sapienza”.

Fijó reglas precisas para cada aspecto de la vida del Colegio, redactando personalmente las “Constituciones”: significativos, para aquellos tiempos de no excesivo rigor, la obligación para los futuros sacerdotes de la misa diaria, del celibato, la obediencia al Papa, el estudio constante de la teología y en particular santo Tomás de Aquino. Los alumnos debían gobernarse por sí solos, eligiendo entre ellos el rector, los consejeros y los bibliotecarios, que tenían que ser confirmados  en el encargo por los responsables superiores y permanecían en funciones por un año. La tutela y  la administración, el cardenal Capranica quiso confiarla a la autoridad de los conservadores de la ciudad, a los responsables de los barrios y sobretodo a los Guardianes de la Archiconfraternidad del Santísimo Salvador ad sancta Sanctorum (a la cual estaba inscrito el mismo cardenal), los cuales aseguraron su disponibilidad el 24 de diciembre del 1456.

El 5 de enero del 1457 -mantenía como fecha de fundación del instituto- fueron entregados los bienes. Domenico Capranica murió el 14 de agosto del 1457, a pocos días de distancia del papa Calixto III, del cual se daba por seguro debía ser el sucesor: a un paso, por tanto, del máximo reconocimiento de una extraordinaria carrera eclesiástica. Fue sepultado en la capilla gentilicia que había obtenido en el 1449 en santa Maria sopra Minerva, iglesia de los dominicos, en el monumento fúnebre que le erigió su hermano Angelo, su heredero y ejecutor testamentario.

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